ESPACIO DEL ARTE ESCRITO Y VISUAL

miércoles, 21 de septiembre de 2011

HIBRIDO DESPERTAR



PINTOR ISAIAS ROBERTO (LATIDOS)




HIBRIDO DESPERTAR

I remember.
No hay distancia,
los laberintos se adueñan
de las palabras,
flowers in my eyes.
De Orihuela, at Manhattan
las manos se deslizan sobre
el tapiz de los sobrevivientes,
los caminos van dilatándose
entre Broadway y Arcalas,
la luna se sumerge entre
estaciones agraviadas,
la gravedad es ala de dos almas.

I remember
Distante parpadear de los libros
Only, white walls ,
El correr del tiempo se abrasa a los vestigios de las noches,
hay ecos que recorren los relámpagos
intransitable de Enola Gay, y la lluvia
es de dos, las lágrimas se van evaporando
de los ojos, y el grito uniforme de unos dedos
que violentan las fronteras.
Y tu, Whitman
Y él, Hernández
Y nosotros, el escombro,
only the dream,
Las ruinas que habitan los fantasmas.

I remember.
Niños yunteros
Hojas de hierbas,
Policromados duendes
de las noches insólitas.
Ice jail, forever selence,
No hay alambradas en noches
de guerras, las latitudes nos sumergen
en las vorágines de estas hojas carcomidas
por el llanto, y puedo oler a la distancia
at Manhattan, a Orihuela,
sepultar de una vez los huesos,
mas no el sueño, beber paulatinamente
su llanto, descontinuar brevemente el olvido.


I remember….
Anaqueles de piedras,
legados que descuartizan el tiempo,
partituras de una fugaz canción,
huellas sobre un sendero de llantos.
Y tu, Miguel,
Y él, Wallt,
Y sobre nosotros, seres invisibles;
una quimera de cementerios lunares.
I remember
Boy feet.
De las entrañas mutiladas del recuerdo
nos llegan las últimas oraciones
que habitaron el Central park.
Dos soles, y un mar de oscuridad.
I remember
Del polen a la carne
breve fluir del verbo encadenado,
pupilas agotadas, cansadas
habitantes de un monologo imperfecto.

Fausto Aybar

jueves, 1 de septiembre de 2011

TUMULTO DE SOMBRAS

TUMULTO DE SOMBRAS

Sólo quedan escarchas,
la ciudad despierta ante la anarquía
de unos cadáveres mugrientos.
Descarnado el sueño, vomita caracoles,
los noctámbulos vuelven a sus capullos
de espinas y semen.

Y hay una luna para cada fantasma,
y se oye el regurgitar de la lluvia
en los vientres dormidos de las libélulas.
La ciudad se viste de neón, la Cibeles
vuelve a los caminos movedizos del tiempo,
mas la noche aulló, al filtrarse un halo de luz en el corazón.

Sólo quedan luciérnagas
en los recodos de las noches,
se transmutan los sueños, perplejos los noctámbulos
rompen con los iracundos deseos de los lagartos.
Vuelven de la oscura soledad los dioses
que encarnaron las sombras.

Fausto Aybar.