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martes, 5 de abril de 2016

CANTOS DE LUCIÉRNAGAS A MIGULE HERNANDEZ (POETA UNIVERSAL)









CANTOS DE LUCIÉRNAGAS PARA EL POETA UNIVERSAL 
                                                         MIGUEL HERNANDEZ 

"Mas allá de toda belleza, hay un canto humanamente rebelde"  


OTRO CANTO; HOMBRE, SUEÑO



Hombre,
polvo de estrella,
sangre, 
volcán.
Las fronteras sólo son 
para los débiles, 

el carbón es el arma mortal, 
del alma de los poetas.

Hombre,
universo feroz, 
explosión de luz, de las cavernas 
emergen gritos de una tierra oprimida,
liquidas metáforas navegan 
hacia un horizonte sin piel. 

Hombre,
raíz,
carne, 
tierra, 
babel de estiércol,
los dioses no fluyen, 
las rosas revientan de tanta soledad,
escuálida la noche, prefiere llorar. 

Hombre,
niño,
sueños,
senderos de héroes dormidos,
latidos policromados,
huellas, ampollas del tiempo,
eternamente humano, 
los náufragos no sólo son del mar,

también son seres de la utopía austral 


Hombre,
cebolla,
pan 
y pastor.
Trigo, piel indeleble
de un viento que no envejece,
rayos; transitar de embriones furtivos,
hombre, 

legado, 
canto, 
alma de la patria alambrada. 



SENDERO, EXTENSO POETA


Fronteras,
que no son fronteras,
son espejismos,
romerías de salamanquesas
devorando amapolas heladas.

Horizonte,
sobre horizonte,
la carne no retorna,
las palabras, indelebles follajes
de los siglos, raudo rumiar del poeta.

extensa
o inextensa,
la muchedumbre, vocifera tu canto.
La tierra, jardín del llanto,
Orihuela, vendimia de oasis, de amor.

Sendero, infinitos relámpagos,
juego de luciérnagas,  escaramuza de luces,
los huesos, no van al olvido,
son ecos, transmutar de los sueños,
manecillas palabras  hilando el tiempo.


RESTO DE UN CANTO


Las sombras no habitan en los espejos,
murmuran los colores cuando dos soles se abren.
Vienes del polvo, vas al silencio,
la cárcel no calla a las salamanquesas,
claudicar, no es ni para los muertos,
es para el verbo iracundo y perverso.

Lluvia, sueños de
luciérnagas en un siglo
oscuramente eterno, emergen de tus labios
un horizonte de palabras subyacentes,
una premura, una afección

En el corredizo del tiempo, no hay mutaciones
que puedan deshilar la grandeza de tu canto,
los tránsfugas no habitan en esta historia,
sólo son ademanes en la longevidad del sueño,

 y por cierto, ángeles y  fantasmas 
convergen en una misma rosa.

Y despierta el hombre; 

y con él la palabra.
El sur tiene un olor a olvido, 

un olor a niño yuntero,
a tierra mojada,

No hay mas estrellas en el universo 
que en tu cielo, 
borbotean del oxido lentejuelas de amor, 
del llanto, retoños de una escueta oración.

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