ESPACIO DEL ARTE ESCRITO Y VISUAL

lunes, 7 de noviembre de 2016

MICRO POESÍA

                                                                       MICRO POESÍA 





Inmolada la noche, emerge de un grito el día. 

Emancipada la palabra, los sueños fluyen, el horizonte es una utopía más.

Si con mi llanto pudiera retornarte, entregaría totalmente mis ojos al mar.

Lo único que hiere a la muerte, es la inmortalidad.

Me urge tu mirada, tan distante, habitando en la lejana soledad de una tierra olvidada.
Me urge tu futuro, simple utopía, de una tierra que llora. 


Hay un poema colgando en los labios, una sonrisa emanando de los ojos salados de la noche.

La noche tiene un olor a poesía, por tal razón, tiene un olor a libertad.

Un mundo sin poesía, es tan sólo, un mundo sin sueños.

Si el tiempo se arrugase como yo, entonces, fuera indeleble como él.


Mi musa, la senda por donde transita mi corazón, el único refugio donde me siento libre.


En la distancia emerge la luna, en sus madrigueras, los veleros duermen.


Detrás de ti este manto azul, ángel maravillosamente minúsculo, el día duerme, la noche despierta, un camaleón emerge del ocaso.

Allá, en el horizonte distante, navegan las palabras, se conjugan los sueños, y me pregunto, ¿Dónde volveré a nacer? 



En la mansedumbre de la transparencia,
azules sueños emanan, cual transpirar de peces al regurgitar el sol.

Ya no percibo el fétido olor del tiempo sobre el mar, en los sueños itinerantes, reflujos de sirenas azules, ahogan el llanto de la luna.

Si por el contrario despierto en otra constelación,
nunca olvidare que me geste en tu vientre;
Mujer, indeleble flor del universo.

Percibo un cierto olor a mar en tu piel, no es una metáfora de lejanía, es sólo el viento rebuscando en tus ojos de sirena taciturna.De 

Se desplaza la noche sobre los vastos trigales, en los bohios, la luna desova sus sueños, intacta la sombra, el eco duerme.

Ruedan los versos sobre tu piel de mujer vegetal, tipificada el alba, un arcoiris aúlla.

De la distancia remota, a una legua de olvido, varado esta el corazón 

Somos aves, emigrantes del tiempo, fuerte flor de acero anclada en los ojos del sol.

En este mundo de espejos, cristalizadas las musas, las sombras huyen.


Resurrección del calidoscopio, borbotear de utopías en el embrión de la noche,
florecer del rocío.

Suspendido el eco, de la tierra brota el grito, en las manos, florecen los sueños.

Trasnochada la luna, en los parques, los fantasmas celebran la languidez de la noche.

Desde un archipiélago de voces te invoco, presurosa la noche, despiertan los duendes 
sobre estelas de llanto.

Trémulas las olas iban y venían al compás de la canción, en tu voz, un sinsonte emergia
en la longevidad.

He percibido un conato de versos en mis labios, anarquía de fantasmas en mis sueños.

En el vientre de la tierra un niño duerme, en los anaqueles, los libros lloran.

Han herido tanto el canto, que ya no es canto, es una sinfónica melodía de libertad.

Asombrados estamos, aunque vivimos eternamente eclipsados.

Detrás de las luciérnagas, cómplices voces susurran al viento. 












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