ESPACIO DEL ARTE ESCRITO Y VISUAL

martes, 8 de enero de 2019

¡OH, VINO! SANGRE DE LOS CAÍDOS.



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¡OH,VINO!
SANGRE DE LOS CAÍDOS.

¡Oh, vino!
Fluido donde habitan los duendes
del origen del origen, rumor de los ríos
que no claudicaron, última estocada
de la noche furibunda.

¡Oh, vino!
Fiel testigo de la lengua que asfixio a Pompeya,
fuego que borro la cimiente de
una ciudad  que aullaba, rugir de los dioses,
cenizas del verbo caído.

Sí, tú, vino,
zumo blasfemo que negó
tres veces al hombre, Gólgota
de gendarmes tras el paso de
la túnica que sangra.

¡Oh, vino!
Linfa para la sedienta lengua,
serpiente que lavo sus manos
en la escudilla del perdón negado,
última sombra de la flor descuartizada. 

Sí, tú, vino.
Muerte del rumbo equivoco,
plaga blanca engullendo  tierra virgen,
oración toxica, romería atomizada por cruces genocidas,
deslinde del llanto,oleadas de sangre.  

¡Oh, vino!
Sí, tú, vino.
 Elipse falaz de los poetas,
Eclécticas noches donde sucumben las lunas,
eructo de los dioses, centellar de la muerte.
rayo que calcino de un versículo las estirpes del viento.

sábado, 8 de diciembre de 2018

POEMA (ENTRE TUS OJOS, LA ETERNIDAD) A LA 6TA COLECTIVA MUJER Y NATURALEZA






La imagen puede contener: una persona, planta
                         Pintura de la artista dominicana Bennalice Katz


MUJER.
ENTRES TUS OJOS, LA ETERNIDAD

Mujer,
ojos de dragón buscando libertad,
libélulas, revoloteo de lágrimas intangibles,
primavera oriunda de la inmortalidad.
Mujer,
canto gravitante,
voz que ahuyenta los demonios
en tiempo de sangre,
repelente de palabras de oprobio ,
viento electrizante en busca de paz,
vientre, fecundidad del adiós.

Mujer
manos donde se posan los corazones,
agua del manantial que corre,
la flor, para quien  lleno
este horizonte de huesos.
Mujer,
volátil lenguaje navegando
entre partituras, corchea de los sueños,
embrión del universo,
majestuosidad de los labios,
extensa sonrisa rumbo al cielo.

Mujer,
de aquí, de allá,
de todo los tiempos,
habitante medular de la historia,
madre de Crono,
unicornio vegetal,
tierno sonido de los riachuelos.
Mujer,
eco, textura del silencio,
resurrección de los vientos.
Infinita oración.
Del aire y el mar,
entre tus ojos, la eternidad.

martes, 27 de noviembre de 2018

A UN HOMBRE (POEMA). PARA EL MAESTRO JOSE CESTERO.








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A UN HOMBRE
Al maestro de la plástica dominicana  José Cestero

Un hombre que camina solo,
no está solo, camina con sus sueños,
al lado de fantasmas de colores,
sonriéndole a la mar.

Un hombre que solo camina,
solo no está, vive bajo el manto
de arcoíris impermeables, engendrando
bocetos en los confines del tiempo.

Un hombre que de lágrimas viste,
vestido está, sus manos dibujan
la ternura de una ciudad que aúlla,
de libélulas que revientan en soledad.

Un hombre que camina solo,
que de  lágrimas viste, que devora
todo el silencio del abismo, solo no está.
fraternidad de pinceles en una puesta de sol.

Un hombre que es una iglesia,
bendito es, surca la virginidad del tapiz,
se postra ante la vendimia del universo,
 y vuelve como ángel a morar en la capilla del viento. 

Fausto Antonio Aybar Ureña. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

MICRO-RELATO (JUEGO PELIGROSO)




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JUEGO PELIGROSO

De súbito, se detuvo, frente a él, un gran agujero, comenzó a vociferar;
- Hola, hola, hola....
Para su sorpresa, una voz le respondió;
- Hola, hola, hola....
Eufórico de alegría, volvió a vociferar
- Yo aquí, yo aquí.....
Y la respuesta no tardó en llegar
- Yo aquí, yo aquí....
Reía a carcajada, no había duda del hallazgo, y de un tirón volvió a vociferar.
- Allá quién, allá quién....
Y en la brevedad la voz respondió
-tú, tú, tú....
-Nooooo....
Dos palas de tierra sobre el ataúd.
Lo cierto es, que hay una brecha muy delgada entre la pesadilla y la realidad.
                                                                               

miércoles, 12 de septiembre de 2018

MAS QUE CUENTO ( LA CAJA MÁGICA)








 LA CAJA MÁGICA

Nunca pude entender porque cada vez que estaba en esa caja mágica me daba una vaina, ese tin-tin constantemente sonando en mi cabeza, como cuando tenía que aprenderme la tabla de multiplicar en mi infancia. El aire se escaseaba, yo respiraba pausadamente por si se ofrecía alguna eventualidad. Tantas preguntas sin respuestas, tal como, por qué el agua del río no deja de correr. El breve tiempo en esta caja mágica parece medirse en años luz, eras de parecer, que hasta mi sombra tenia ciertas inclinaciones claustrofóbicas.

Decía la señora de mantenimiento en una conversación de rutina,  que los muertos no salen, mucho menos un baká, ella siempre vivía sonriendo, pero cuando entraba a la caja mágica la inundaba una sensación de ahogo. Ese tin-tin, y yo buscando mil fórmulas para hacerme crecer el cabello, en siendo crema me la he untado todas, esta calvicie es mi esclavitud, pero sepan, no es mi complejo.

Ya en la caja mágica las palabras se ausentan.
* Por favor dele al 2
* Pero yo voy para el 3
* Y si esta vaina se daña
* Bueno, eso sería lo último
* Mejor ni hablar, porque…….

Esta noche me puse mi mejor perfume, las mujeres enloquecían, ¡waooo, es fantástico! verdaderamente que soy un playboy. Es de entender porque la felicidad del pobre dura poco, ya está aquí el señor de la corbata azul, y como es de esperar me envía a buscar algunos documentos al segundo nivel, entonces la caja mágica abre sus puertas, me invita a entrar, sospecho por momento que algo puede suceder, soy medio cabaloso, pero “deber es deber”. Le doy para ir al segundo nivel, para mi sorpresa, la caja se detiene, no abre sus puertas, todo está a oscura, el calor comienza a molestar, los olores maravillosos del perfume se convierten en gases tóxicos, comienzo a transpirar velozmente, me estoy asfixiando, desabrocho mi camisa, dejo mis dedos pegados al botón de emergencia, se oyen ruidos al otro lado, hay un corre, corre,  alguien intenta abrir la caja, me aterroriza la idea de que esta caja sea mi sarcófago, entonces, retorna el tin-tin, la caja mágica se abre, yo salgo bruscamente, el señor de la corbata azul asombrado pregunta: pero qué ha pasado, mientras yo, sin percatarme y sin nada que responder, estaba desnudo.

martes, 7 de agosto de 2018

EN VOLANTA, UN ROMANCE EFÍMERO (MAS QUE CUENTO)



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EN VOLANTA, UN ROMANCE EFÍMERO 

No hay mejor manera de comenzar la tarde que cuando el día ya comenzó, porque cierto es, que este maldito calor pone a cualquiera a rebuznar sin ser burro, quien dijo eso, ahh sí, mi abuelo lo dijo. Pelagio mando a detener al motoconcho,  siendo un hombre muy esquivo le pregunto.
-          
Cuanto usted cobra hasta el parque de los regalados.
-          Bueno,  50 pesos
-          Pues lléveme
-          Móntese, suba los pies en el estribo  y agárrese  

Había caído una ligera llovizna, pero el vapor del asfalto era tan fuerte que parecía que la ciudad entera era un baño sauna.  El motoconcho intenta robarse la luz roja del semáforo, Pelagio le grita; abusador, todavía no he terminado de realizar mi sueño, él  desacelero,  llevaba el casco colgando del codo, de pronto, un rebaso suicida, casi  rozando, ese fue el momento que Pelagio se percató de que el casco era una pieza más de museo. Estaban  intransitables las calles, Pelagio pregunta al motoconcho.
-          
Por qué tomaste esta ruta.
-          Buen Don, en honor a la verdad, no tengo licencia, y menos seguro.
-          Comoooo
-          Así es, tome este atajo porque la poli jode mucho.
-          Ya veo, ¡cuidado con esa señora!
-          ¡Diabl…. Por poquito!

De momento el parque de los regalados parecía un espejismo, el motoconcho esquivaba los transeúntes, Pelagio pegado como un parche al motoconcho intentaba respirar despacio, pensó de todo, y de repente un verso llega a él “trapaza la luz una flor, hay un esqueleto emergiendo de su sombra” , comienza a repetirlo como una letanía para no olvidarlo, pues no hay lápiz ni papel, sólo la velocidad puede detener el proceso de olvidar, repite y repite el verso, es posible que sea su oportunidad para llegar al mundo de las letras. El motoconcho se detiene, Pelagio le grita.  
-          
¡Hasta la cuanta es!
-          Don, esto no es un jet
-          Es que se me hace tarde, tengo una urgencia
-          Ya entiendo, ¡no lo haga aquí!


Pelagio sigue repitiendo como un papagayo ese verso que le llego como balde de agua fría “trapaza la luz una flor, hay un esqueleto emergiendo de su sombra” sólo faltan cinco cuadras para llegar al parque, y Pelagio sigue con su letanía, el motoconcho le pregunta, qué es lo que usted tanto reza Don, él hace caso omiso, se detiene el motor.
-          
¡Por fin llegué!
-          Ahora págueme
-          Y usted devuélvame.  

Al parecer se está fecundado el olvido, salé corriendo en busca de lápiz y papel, en el trayecto alguien intenta detenerlo,  él sigue como un bólido, irrumpe en la casa violentamente, saca del librero libreta y lápiz, intenta armar la letanía, “la flor en el vertedero, podrida la sombra” coñooooooo, como un relámpago trapaza la casa, llega a la calle, busca en el celaje del ruido al motoconcho,  ya era tarde, ella se había ido con  él.  

viernes, 20 de julio de 2018

METODOLOGIA PARA HUIR (MAS QUE CUENTO)














METODOLOGÍA PARA HUIR

Después de haber tomado su turno Glodomiro en el centro médico,  que por cierto era #8.
Sentado en el corredizo, pasan gente y gente; y todos con el mismo saludo, buen día, buen día, él como si estuviera la misma grabación responde, buen día. Pues es extraño como se solidarizan las palabras y se alejan las personas. Frente a él, un gran letrero,
“Staff de Médicos”, como la curiosidad mato al ratón, comenzó a leer.   

Pediatra – Jaquez, Báez.
Ortopeda-Peña, Cabrera.
Ginecólogo-Paz, Montero.
Oftalmólogo-Peña, Lantigua.
Anestesiólogo-Acevedo, Ruiz.
Urólogo-Peralta, Liriano,
Neurólogo-Lizardo, Prieto.
Cardiólogo-Familia, Pérez.

¡Qué, cardiólogooo! 
Se paró del asiento abruptamente, caminó hacia la puerta frontal, se detuvo, respiró  profundamente; una voz extraña llama: que pase el #8. Él hizo caso omiso aquella voz,  al parecer los quebrantos se habían idos, miró hacia atrás, vio la puerta del cristal, y sin que nadie lo notara, emprendió la huida.
 A cien metros del centro médico un hombre cae de bruces al pavimento, una señora grita.
-    ¡Oh por Dios!, denle agua que se muere.

De nuevo en el centro médico, pero ahora en la sala emergencia, Glodomiro mira el lento correr  del suero, y murmura, para que engañarme, no hay metodología para huir,  porque cuando llega ¡llega!