ESPACIO DEL ARTE ESCRITO Y VISUAL

domingo, 15 de diciembre de 2019

EL IMPOSTOR (MICROCUENTO)



Imagen relacionada




EL IMPOSTOR.


Lo cierto es que pasaron los minutos, yo estaba frente a él. Él me miraba fijamente, yo lo miraba, intente hacer algunos movimientos para evadirlo, él me imitó, cerré los ojos para no mirarlo, pero percibí que él aun me miraba. Era tan parecido a mí, que de súbito, un escalofrío invadió todo mi cuerpo, y  pude notar, que del otro lado de aquella superficie de mercurio, los vellos en su piel se erizaban. Intente gritar, pero un nudo amarraba mi garganta; mientras que él, expulso un eco tan fuerte que rompió el cristal, y yo, estupefacto, lo vi esfumarse entre los pedazos.

Fausto Antonio Aybar Ureña.

lunes, 11 de noviembre de 2019

POEMA (LABERINTOS)




No hay ninguna descripción de la foto disponible.

                                      Arte del artista plástico dominicano Teddy Tejeda.



LABERINTOS 



Y vuelvo a despertar entre ellos,
sumergido en la voraz imputación
de sus egos, albergando disociadas estrofas
de esta sinfónica mudez.

Porque son ellos,
los laberintos, esos que ahogan ecos,
que oxidan tarjas y murallas.

Laberintos, ya no de lagos de sangre,
Sino, de mares de huesos, moribundas
miradas resbalando en la porosidad del olvido.

Rayos de polvo surcando quebradas,
hiriendo momias, atizando odio,
masticando las heces del tiempo.

Y quisiera salir de este embrión
de gárgolas disecadas, emerger en la liquidez
de estos espejos que derrotaron fantasmas.

Y romper con esos laberintos que desterraron el sueño,
que hicieron de mi; el hombre imperfecto.

Fausto Antonio Aybar Ureña.


martes, 29 de octubre de 2019

Rosa Silverio: Mi poema «Más loca que una cabra»

Rosa Silverio: Mi poema «Más loca que una cabra»: Poema «Más loca que una cabra» de mi libro «Invención de la locura», el cual ganó el XII Premio Literario Letras de Ultramar en Poesía 2017....



Mi distinguida poeta, al hurgar en su madriguera digital me llena de satisfacción leer y oír su propuesta poética, que definitivamente es un canto único como cada canto de las aves. Aplaudo su forma única de hablar en poesía.



Atte. Un ser humano común, que de vez en vez,  es visitado por el fantasma de algún poeta.   

lunes, 14 de octubre de 2019

ATRAPADO (MICRO-RELATO)

MICRO-RELATO.


No hay ninguna descripción de la foto disponible.

ATRAPADO.

Y de repente, pude notar esa minúscula sombra detrás del cristal. En ella se conjugaban movimientos extraños, mis instintos percibían que se asfixiaba, que una explosión de agonía en ella habitaba. Y yo sin poder hacer nada, mientras ella en un grito mudo, clamaba libertad del otro lado del cristal, entonces el llanto de manera inusual emergió en mí, y en un parpadear del asombro, ella no estaba, partió vuelo hacia otras latitudes. Y fue cuando comprendí, que el cautivo, era yo.

Fausto Antonio Aybar Ureña.  

lunes, 12 de agosto de 2019

ANTI-CUENTOS (DIÁLOGOS SUGERENTES)



                                                               ANTI-CUENTOS


Cambiar letras Instagram


DIÁLOGOS SUGERENTES


Ahora sí, ya tengo a toda la humanidad andando de dedos, dentro de un siglo más, la tendré vistiendo hologramas.

Atte. El Celular.


Cada vez que me veo al espejo, entiendo con precisión porque me he convertido en un almacén de trofeos de papel, si pudieran desalojar todas las polillas que habitan en mí, entonces entendieran mi utilidad.
  
Atte. El Escaparate.



Nadie entiende a la gente nacen desnudo, y se obstinan en morir vestido, es recomendable que se visite al psicólogo mucho antes del deceso.


Atte. El Ataúd 


Era tan intenso el fuego que mi piel plateada pretendía derretirse, pero era tan alucinante su aroma,
que me iría hasta el mismo infierno para degustar de su espíritu.

Atte. La Cafetera.


Mi  velocidad llegaba hasta full, las sombras jugaban bajo la sábana, nadie pretendió molestarlas, mis aspas cansadas de tanto girar, rogaban por un blackout.

Atte. El Abanico.


Tantos residuos de huellas dactilares sobre mí,  el golpeo incesante en cada tecla, sería recomendable un diccionario electrónico  para cada analfabeto intelectual.

Atte. La Laptop   


Miran y miran, no sé que tanto miran,  porque al final, yo no dicto la hora de la partida.

Atte. El Reloj. 


Aunque me odien tendrán que usarme, sus memorias no son capaces de retener tantas palabras,
Puedo tener un siglo vestido de polvo, y siempre seré más que una solución alterna al ocio.

Atte. El Libro.


Los sueños nacen y mueren aquí, algunos pretenden abrazarme como si fuera su amante, es hora de despertar, la arrugada vida sigue su agitado  curso.

Atte. La Almohada.


Van y vienen, vienen y van, se aglomeran, respiran entrecortados, pretendo preguntar, nadie me presta atención, y como una loca, exclamo; alguien puede detenerse y saludar.

Atte. La Puerta.


En la lontananza percibo un espejismo, no hay lluvia, ni un intenso sol, es posible que toda la ciudad este atrapada por el síndrome de la vejez prematura, perdón,  es hora de la porción para el estrés.


Atte. La Calle.  

Presto a servir estaba, cuando una avalancha de anarquistas me abofeteaba a salivazos, ahora entiendo que la vida no es solo retorica, también es permutable el caos. 

Atte. El Micrófono.  

Fausto Antonio Aybar Ureña. 

viernes, 9 de agosto de 2019

CANTO A LA MONTAÑA (POEMA)





                                            DESDE REPÚBLICA DOMINICANA 
                                                UN POEMA POR EL PLANETA.





CANTO A LA MONTAÑA


Ahí está ella, la montaña,
coronada de nubes, habitada
por relámpagos y deidades, imponente
horizonte de una ciudad que duerme.
Más allá, ellos; no creo que sean humanos,
tal vez sean mutantes, pretenden
herir la montaña, desangrarla hasta beber
su último mineral.



Ahí ella: la montaña,
máquinas roncando en sus laderas,
olor a guayabas y naranjos,
y ellos, los humanos -perdón, los mutantes-
enfilando sus garras rumbo al último
bastión, donde las luciérnagas erigen
la textura de un sueño.

Allá, ellos,
no derraman lágrimas, son mutantes.
Aquí la montaña, volcán de vida, río infinito de luz.
Y los humanos, ¿dónde están?,
quizás dormidos, enterrados,
tierra de llantos y olvido.

Fausto Antonio Aybar Ureña.

martes, 16 de julio de 2019

CINCO MINUTOS EN EL PARAÍSO (MÁS QUE CUENTO)






Imagen relacionada
Arte de dreamstime.com


CINCO MINUTOS EN EL PARAÍSO.


Que tormentoso es vivir en el tercer piso de un apartamento, más cuando nos llega uno de esos momentos en que el cuerpo no puede controlarse, y tenemos por costumbre solo ir a ese espacio en momento de apuro, que por cierto, se convierte en nuestro trono, nuestra silla sueños.
Eran casi las once de la mañana y de repente les llegan unos cólicos a Lucio, como una gacela sube abruptamente el tercer piso donde está ubicado su apartamento, las llaves se les confunden, los cólicos suben de tonos, al parecer una acción desvergonzante se próxima, y como arte de magia logra encontrar la llave de la puerta, sale huyendo hacia el excusado, se sienta en él, una gota salada recorre su vertebra, un frío extraño invade su cuerpo, y después de pujar una sensación de libertad lo inunda.
Lucio tiene por costumbre cada vez que va al excusado desnudarse, como diría su tía Alfonsina, se queda en cuerito en pelota. Ya Lucio sentado en el excusado comienza a darle rienda suelta a la imaginación, entre pujar y pujar, comienza a pensar que pasaría si sacara el loto, solo 200 millones, bueno lo cierto es que, él haría lo mismo que nosotros, comprar una casa, invirtieramos en bienes raíces, una buena yipeta, hacer una acción social para agradecer a Dios, pero lo primero que haría sería ir a Higuey a cumplir la promesa a la virgencita y por último darle algunas dádivas a los limpia saco. Lucio ya no está en el excusado, está en un jet rumbo a París, viste traje Christian Dior, reloj Rolex, calzado fino, está tomando champaña, viaja en primera clase.  ¡waooo, que maravilloso es el paraíso! exclama Lucio.
Los cólicos desaparecen, empuja la manecilla del excusado, el cuento de Ada se va diluyendo, es abortado por el mal olor, lo cierto es que a nadie les hiede sus heces fecales. Lucio deja una estela pestilente en todo el apartamento, la cual es capaz de asfixiar los mosquitos que andan en desbandada. Ya en la sala, sobre la mesa, comienza a chequear algunos documentos, recibo de luz, recibo del agua, de la basura, todo sin pagar, algunos con dos meses de retraso. Un sonido extraño en el celular indica que llego una notificación del correo electrónico, donde les informa que su estado de cuenta en el banco está en rojo, vuelve otro sonido al celular, este le notifica que su proyecto arquitectónico fue reenviado para fines de investigación, Lucio sale rápidamente del apartamento, bajando los escalones exclama, ¡que mierda es la vida! mientras alguien les vocifera desde el segundo piso del complejo: ¡vecino, vecino! se cumplió el alquiler, cuándo piensa usted pagar, mientras todo el paraíso se esfumaba entre los fantasmas diurno del asfalto.  

Fausto Antonio Aybar Ureña.