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sábado, 2 de mayo de 2026

Antología “Un colibrí entre tus manos” el haiku por Latinoamérica








 


Antología “Un colibrí entre tus manos” el haiku por Latinoamérica.

 Por. Fausto Aybar.

Todo parto tiene su espera. El Taller de Haiku-Do (Medellín), tras varios años de gestación espontánea y diáfana en su vientre —quizás sin pretender traer un nuevo hijo al mundo literario—, nos entrega una hermosa antología de acercamiento al haiku. En ella, voces de cuatro países latinoamericanos (Colombia, Ecuador, Nicaragua y República Dominicana) caminan por los senderos de la poesía japonesa desde una mirada enraizada en su propia flora, fauna e identidad cultural, manteniéndose siempre fieles a la esencia del género.

Un colibrí entre tus manos, más que un manojo de palabras, es un encuentro con el silencio y una inmersión en lo más profundo del acto contemplativo. Con esta obra, el Taller Haiku-Do realiza un valioso aporte bibliográfico sobre la relación de América Latina con el haiku. La antología cuenta con la participación de quince poetas, bajo la dirección del maestro Juan Felipe Jaramillo, cuyas voces fluctúan al ritmo de lo tradicional y lo contemporáneo. Son voces que no buscan ser encontrada, sino encontrarse, para resonar en el asombro del lector. Pues que ellas mismas se presenten.

 

Gloria Hincapié (Colombia)

 

viejo mango,

rumor de hojas

en el balcón.

 

resplandor

la cascada estalla

en miles de gotas.

  

Francisco Cruz González (Nicaragua)

  

¡sube la luna llena!

bajo la casa de tambos

titilan las quiebraplatas

 

aun no amanece

cerca del fogón

olor a ocote

  

Raúl González (Colombia)

  

Cielo gris

En la trocha empinada

huellas de caballo

 

Sol de mediodía

Un mendigo duerme

sobre flores de veranera

  

Carlos Quintero Valencia (Colombia)

  

Sonido de hojas secas

corre una lagartija

sobre la playa

 

Último suspiro

ya jamás escucharé

la voz de mamá

  

James Larry Vinasco Hernández (Colombia)

 

año nuevo,

entre la maleza

el olor del trapiche

  

cesa la tormenta

el zumbido en el patio

de un picaflor

 

María Cecilia Muñoz Galeano

  

cae la tarde,

poblado de azulejos

un pino seco

  

camino a casa

por todas partes

olor a hierba recién cortada

  

Sandra Galarza Chacón (Ecuador)

 

Aguacero

En la mesa humeando

el agua de canela

  

Leve llovizna…

en el alambre de teléfono

un colibrí verde

 

Fabio Zuluaga (Colombia)

 

Al despertar

un rectángulo de sol

sobre la cama.

  

Oscurece en el parque

Lento bajo la ceiba

el escarabajo cornudo.

  

Raúl Ortiz (Colombia)

  

En la gota de rocío:

la montaña.

 

El atardecer:

brotan destellos

de las rocas del rio

 

Andrés Ruiz (Colombia)

 

Entre edificios

un árbol lleno de naranjas

y de azulejos

 

Bajos los robles

dos perros saltan al lago

cubierto de flores

  

Fausto Aybar (República Dominicana)

 

Olor a café.

A la primera hora del alba

canta un ruiseñor.

 

Gotas de rocío.

Sobre el alambre de púas

una lagartija.

  

Alba León (Colombia)

 

Luces de navidad

en la esquina

salta un niño alegre

 

Clac, clac, clac

sobre hojas secas

salta un grillo verde

 

Juan Felipe Jaramillo (Colombia)

 

Rojo amanecer

Bajo el volcán, quietas

las aguas de Atitlán

 

Lluvia torrencial

Las hormigas se amontonan

en la orilla de la acequia

 

Laura María Álzate Suárez (Colombia)

 

Ráfaga de luz

Al amanecer un azulejo

en mi ventana.

 

A cada paso

Entre el césped

Salto de grillos.

 

Olga Acosta (Colombia)

 

Va y viene

rozando el agua

una libélula

  

Sergio López (Colombia)

  

Vendaval

Un mirlo se guarece

en el balcón

  

Ron Ridell (Nueva Zelanda) invitado

 

Canto de agua…

Danza de insectos

entre chispas de luz.

 

 

 

 


domingo, 12 de abril de 2026

COLLAGE DEL RETORNO (GABRIEL GARCIA MARQUEZ)

Collage del retorno.
A la memoria del escritor colombiano 
Gabriel García Márquez. 
 
Vuelvo a Macondo, 
tras la soledad de cien años, 
tras la crónica de la anunciada muerte. 

Vuelvo entre los espejos salados 
de los náufragos por venir, 
entre las sirenas huérfanas y hambrientas 
de esta utopía de hombres de hojarascas. 

Vuelvo a Macondo, 
tras el rastro de la guayaba y su olor. 
vuelvo, de la lejana mirada de ojos de perro azul, 
entre los ladridos de las tristes putas 
de un coronel que nadie escribió. 

Vuelvo tras el otoño 
de la cólera y el tiempo, 
rebuscando en la longevidad del amor, 
del reloj biológico, 
vestigio que anuncia el adiós. 

Vuelvo más que a Macondo, 
a sus sueños sin fronteras, 
a la dilatación de los horizontes 
que abofetean a las mariposas. 
tras el laberinto de un general 
que nunca murió. 

Vuelvo vestido de fauna, de flora, 
vestido, ya no de carne, de luz cósmica, 
réquiem de ángeles en hojas sueltas. 
Unigénita luz, en la constelación del cisne, 
mágicos enjambres, embrión en huellas. 

Fasto Aybar.

martes, 24 de marzo de 2026

Alexis Gómez Rosa: En la epifanía de la contemplación.

 






Alexis Gómez Rosa: En la epifanía de la contemplación.

Por. Fausto Aybar (Lector)

Para sumergirnos en el peregrinar del poeta Alexis Gómez Rosa por el mundo del haiku, debemos hacer primero algunas precisiones sobre qué es este género. Para Matsuo Bashō, el haiku es una instantánea poética que captura un momento fugaz: "el aquí y el ahora". Masaoka Shiki lo asume como un "boceto de la vida", mientras que para Octavio Paz es una pequeña cápsula cargada de poesía que logra significar mucho diciendo lo mínimo. Tomando como referencia estas visiones, caminaremos junto al poeta por la senda que lo acercó al haiku.

 

Alexis Gómez Rosa (1950 – 2019) —escritor, ensayista y poeta dominicano— se licenció en Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y realizó una maestría en Literatura Hispanoamericana en la New York University. En 2013 publicó su libro de haikus, Trueno robado. En este artículo bucearemos exclusivamente en su obra desde la contemplación pues, para nuestra isla, él es el primer poeta que abreva de la fuente del lirismo japonés en toda su extensión.

 

En el libro de la escritora norteamericana Lorraine Ellis Harr sobre lo que es y no es el haiku, encontramos pistas para hurgar en los versos de Gómez Rosa, como la "simplicidad sin lucha ni antagonismo". Si abordamos el siguiente haiku del poeta, podemos percibirlo:

 

Boronas de pan reúno,

sobre el tablón,

senda de hormigas.

 

Aquí el poeta no enjuicia, solo presenta; aparece un "yo" no invasivo donde el autor no es protagonista, sino un elemento más del acto contemplativo. No se percibe la temporalidad ni presenta un kigo (palabra estacional), por lo cual podemos ubicarlo en el concepto muki (haiku sin kigo). Es un haiku de lo sagrado.

En estos versos, el poeta se vislumbra como un heredero del japonés Taneda Santōka: rompe con la estructura purista manteniendo el alma del haiku o haimi (la grandeza de lo insignificante). ¿Dónde está el aware de este haiku? Solo el poeta podría transmitirnos ese momento de asombro en todo su contexto, pero es tan potente lo que comunica que el haimi se podría encontrar en la forma organizada de vivir de las hormigas, su laboriosidad que el poeta observa mientras reúne las migajas. Solo un alma sensible alcanza tal nivel de estado contemplativo.

 

En el libro Aware, el escritor español Vicente Haya precisa que la única condición que pone el mundo para permitir escribir un haiku es haber sentido un aware: una profunda emoción motivada por un suceso. Lo cierto es que el haiku no nace del imaginario intelectual, sino de lo contemplativo; no es un ejercicio de oficina, sino un camino de peregrinación. Gómez Rosa nos lo comparte aquí:

 

 Olor a membrillo.

En la cesta dormida

estalla el sol.

 

Ahora el poeta nos lleva por el mundo de lo sugerente y la yuxtaposición; nos sumerge en el universo de Kobayashi Issa, en aquello que no se ve, pero está presente. Volvemos a la "eternidad de un momento" de Ellis Harr o a "lo fugaz perpetuo" del argentino Oliverio Girondo. Diez palabras y un mundo de sensaciones.

 En este haiku aparece uno de los elementos más distintivo de este arte, lo sensorial en el aroma del membrillo que inunda la vereda. Existe una temporalidad implícita: el mediodía, la hora en que el sol es más intenso. Sin embargo, el aware reside en la cesta. ¿Qué contiene que ha impactado al poeta en el preciso momento en que el sol estalla en ella? Es lo no dicho, el instante que el autor inmortaliza. Es casi un estado de iluminación o satori, algo que aborda al poeta sin buscarlo. Este haiku está inundado de silencio; el kireji (pausa o cesura) se presenta en el primer verso, mientras que el segundo funciona como un "verso almohada". Es una pieza que evoca la espiritualidad, una mirada zen desde una sensibilidad occidental y caribeña.

 

Un legado Quisqueyano

El haiku echó a volar por el mundo de la mano de figuras como Masaoka Shiki, Taneda Santōka y Suzuki Shizuko, alojándose en cada rincón del planeta con una sola condición: mantener vivo su haimi (la esencia). Gómez Rosa así lo hizo, otorgándole una identidad caribeña y quisqueyana a su asombro. Con pinceladas urbanas y rurales, su haiku se enraíza en la flora, la fauna y la identidad dominicana.

 

Flores del roble.

Primavera que habla

de sol a noche.

 

Duerme la ciudad.

Un farol lo anuncia

mientras sucumbe.

 

Alexis Gómez Rosa dejó sembrado en las letras dominicanas su caminar por el haiku para que otros cultivadores sigan el rumbo trazado. Su legado es fuente viva para abrevar de la propuesta caribeña sobre este género. En él floreció el lirismo oriental para romper con el "yo" poético occidental, dando inicio a la epifanía contemplativa del haiku en Quisqueya.


jueves, 19 de marzo de 2026

Aves de Quisqueya, el haiku en defensa del libre vuelo. Miriam Mejía Campos.

 









Aves de Quisqueya, el haiku en defensa del libre vuelo.

 

En un esfuerzo constante por promover el haiku en la República Dominicana, el blog Espejos y Sombras presenta “Aves de Quisqueya”, el más reciente poemario de Miriam Mejía Campos. A través de sus versos, la poeta nos lleva a descubrir y a defender las aves endémicas y silvestres que habitan nuestro cielo. Es un honor para mí haber sido parte de este proyecto tan especial al redactar el prólogo. Les dejo aquí sus redes sociales para que puedan explorar más de su obra.

 https://miriammejialibros.wixsite.com/home

 

Prólogo

 

Si al abrir la primera página de un libro, ese libro nos envuelve en una sinfonía armónica  natural, el libro nos ha conmovido. Y eso es lo que ha hecho la escritora Miriam Mejía en el nacimiento de su tercer libro de haiku “Las aves de Quisqueya”. Ciertamente, que el vientre creativo de la poeta, es una flor fecundada por el libar de las aves, es el canto gravitante del viento.

 


Cual sinfonía

el canto de las aves

al amanecer

 

Dulce el canto

de los hermosos cisnes

antes de morir


 

El acercamiento de un poeta a la poesía no es un acto del azar, es una elección de la poesía para llevar por los caminos de la contemplación al poeta, y la poeta Miriam Mejía, fue elegida por el haiku para escribir en ella. Porque desde el mismo origen del Cosmos, todo fue dialécticamente creado, todo fue y he poesía.  

 


Millones de años

de evolución mágica

un pichón vuela

 

En los pinares

la hembra, de un verde oliva

hace su nido


 

El libro “Las aves de Quisqueya” es el resultado de la contemplación, y también, es un grito de alerta de la poeta para proteger nuestras aves endémicas y migratorias en peligro extinción. Aves amenazadas por la ambición desenfrenada de los seres humanos de cambiarlo todo. A sabiendas, de que si destruimos el equilibrio de la vida, estamos condenados a desaparecer también como especie.    

 


El Gavilán

de la Hispaniola quiere

volver al nido

 

Una lechuza

vigila en la penumbra

a sus pichones


 

La poeta nos  invita a través del haiku a conocer la diversidad de aves de nuestra isla, nos lleva a través del trinar de las aves a caminar junto a ella por el asombroso mundo de los tres versos, nos deja ensimismado para que el haiku encuentre en nosotros otras almas para habitar.

 


Mientras canta

busca y busca comida

y al nido vuelve

 

Un pájaro azul

en una fuente de agua

moja sus plumas


 

En el haiku, el poeta desaparece, no es protagonista de nada, solo recibe el aware, no toca nada, solo deposita en otros lo contemplado. Es quien lleva el hechizo para que la iluminación “satori” sea una bendición colectiva. Entonces, podemos decir: que este libro de la poeta Miriam Mejía, es un corazón latiendo en las alas de Quisqueya.  

 


Tras el arado

las garzas van y vienen

en oleajes

 

Tan pequeñito

Zumbador esmeralda

entre las flores


 

                                                                  

 

 Fausto Aybar.




martes, 10 de febrero de 2026

Damas de Quisqueya por las sendas del haiku.

 



Damas de Quisqueya por las sendas del haiku.

En nuestro peregrinar en busca del arte de la contemplación en Quisqueya, Republica Dominicana, hemos visitados: la Biblioteca Nacional, librerías y consultados amigos para dejar una reseña sobre el acercamiento de las poetas dominicanas por los caminos del haiku. Lo cierto es, que ha sido cuesta arriba, porque hay poca circulación de libro para acceder a las producciones, con la excepción de la antología y producciones del maestro Alexis Peña, Como “Mirada de haijin” donde aparecen varias poetas, resultado de un taller de haiku impartido por el maestro. Las poetas asumen sus producciones desde una visión artesanal, son producciones de poco acceso al lector. Sería de gran aporte visualizar el andar de las poetas dominicanas por este arte legendario de la literatura japonesa, nos pondría a tono con el camino del haiku en la actualidad. Pues dejo estos haikus de nuestras poetas para el disfrute de nuestros lectores. Pero con la salvedad que seguiremos hurgando entre los estantes de libros de los amigos para seguir visualizando el caminar de nuestras poetas por el mundo del haiku.       

 

 Gladys Almonte

 

Si siembra flores

verás más primavera

dice mi madre.

 

Mercedes Cabral

 

Leve rocío

Humedece los pies

Del caminante. 

 

Graciela de la Cruz

 

Por el camino

se reparten pétalos

de las acacias

 

María Palitachi

 

Viento en la caña,

huele a café maduro,

tarde de lluvia.

 

Leonor Elmúdesi

 

Fiesta en lo alto

vuelan los papalotes

pintando el viento.

 

 

Miriam Mejía

 

En el jarrón

alboroto de pétalos

¡las peonias!

 

 

Rosaura Bretón

 

Canta el calcalí

complaciendo el silencio

con suave arpegio

 

 

María Hortensia de la Cruz

 

Las colinas del lugar

alientan ríos, arroyos cañadas

por los valles sombreados.

 

 

Margarita Fernández

 

Por la ventana

miro puesta de sol

color otoño.

 

Yaneiry de la Cruz


Danza alegre

inocente el bambú

cálida tarde.

 

Miosotis Peña

 

Olor a limpio

Va descalzo el día

Sigue lloviendo.  


Antología “Un colibrí entre tus manos” el haiku por Latinoamérica

  Antología “Un colibrí entre tus manos” el haiku por Latinoamérica.  Por. Fausto Aybar. Todo parto tiene su espera. El Taller de Haiku-...