Ay del amor
sino fuese por estas cuatro paredes,
paredes roídas de nostalgias,
nostalgia que abruman a las sombras.
Ay de la noche
sino fuese por la luna
esa luna agujereada de sueños,
esos sueños que se posan verticalmente
en mis huesos.
Ay de mi y del universo
sumergido entre largas
y residuales mariposas
espantando fantasmas danzantes,
aprisionando besos mugrientos.
Ay de la palabra
subyugada al diálogo o al monólogo.
Ay de las musas
sino fuese por los escombros
de luciérnagas
recuerdos
y alondras.
Ay de la vida
sino fuese por la muerte
esa muerte que agobia y que abruma,
esa muerte necesaria e indeleble,
esa muerte que nos atrinchera
en la historia.
LIZ
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jueves, 27 de diciembre de 2007
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