LLUVIA
Lluvia
Lluvia acida
susurro de un horizonte
agujereado, vasta uniformidad
de rosas adyacentes,
vertedero donde los fetos claman justicia,
plaga de una noche descuartizada.
Lluvia
Lluvia acida,
ciudad sobre nuestra ciudad,
infección de siglos porvenir,
sonambulismo en nuestra sangre,
esta falleciendo la naturaleza.
Lluvia
Lluvia acida,
sendero de excrementos,
oraciones mutiladas por el olvido,
hay playas de huesos,
profanaciones de sueños.
Lluvia
Lluvia acida,
siameses son los frutos,
de golpe nos llega la bravura del tiempo
enjambre liquido diluyendo fronteras y espejos,
del planeta las huellas,
del hombre sus miserias.
Fausto Aybar
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lunes, 23 de mayo de 2011
DISTANCIA (CONTRA PUNTO DE ETERNIDAD)
DISTANCIA (CONTRA PUNTO DE ETERNIDAD)
PURA LOSADA
Distancia, no te noto distancia,
sólo gendarmes se atrincheran
en esta frontera. Paso revista a
mi aliento, y tú, distancia; revienta
entre mis entrañas, desparrama iconos
en esté verbo donde los miserables
ahondan su soledad.
Vuelvo y miro hacia el horizonte,
y tú, distancia; navega entres mis
mejillas de hombre desolado, arrulla
el ángel que anida en mis sueños,
revolotea entre arcabuces y espejos.
Respira la noche, distancia; los duendes
emergen de las partituras de los dioses.
Hay sombras cóncavas; distancia.
Y yo pretendo llamarte desde este
lenguaje defectivo, quizás prehistóricamente
devorado por fantasmas, incisivos los labios,
llamen y no responda, porque tu distancia;
en la soledad del sepulcro, pretende dividir
los cuerpos, mas no las almas.
Dedicado a mi amiga Pura Losada,
de la cual aprendí, que escribir no es un trabajo,
es una vocación. Mil gracias por tus enseñanzas
Fausto Aybar
14/12/2010
PURA LOSADA
Distancia, no te noto distancia,
sólo gendarmes se atrincheran
en esta frontera. Paso revista a
mi aliento, y tú, distancia; revienta
entre mis entrañas, desparrama iconos
en esté verbo donde los miserables
ahondan su soledad.
Vuelvo y miro hacia el horizonte,
y tú, distancia; navega entres mis
mejillas de hombre desolado, arrulla
el ángel que anida en mis sueños,
revolotea entre arcabuces y espejos.
Respira la noche, distancia; los duendes
emergen de las partituras de los dioses.
Hay sombras cóncavas; distancia.
Y yo pretendo llamarte desde este
lenguaje defectivo, quizás prehistóricamente
devorado por fantasmas, incisivos los labios,
llamen y no responda, porque tu distancia;
en la soledad del sepulcro, pretende dividir
los cuerpos, mas no las almas.
Dedicado a mi amiga Pura Losada,
de la cual aprendí, que escribir no es un trabajo,
es una vocación. Mil gracias por tus enseñanzas
Fausto Aybar
14/12/2010
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