EN EL REGAZO, UNA GOTA DE SANGRE
Se abren las puertas, infinitas son las sombras,
las cadenas revientan de tanto dolor, y puedo
oler esa gota de sangre que los siglos indeleblemente
han guardado.
Se abren las puertas, hay cruces oxidadas,
y caemos hincados frente a ti, es largo el sendero,
reflexivamente las oraciones nos consumen, y al parecer
navegamos entre los colores invisibles de tu silencio
Se abre el costado, brotan de nuestras espaldas
los recónditos hematomas del tiempo, las lenguas
carcomidas, no vomitan ecos, y en el regazo, una
gota de sangre hace emerger el llanto.
Se abren las puertas, los traidores no vuelven
de las sacros santas palabras, caen a sus pies las horcas
del ruin, no hay canto mudo del animal noble, solo la gota
que paulatinamente recorre nuestras memorias.
Fausto Aybar
Seguidores
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Damas de Quisqueya por las sendas del haiku.
Damas de Quisqueya por las sendas del haiku. En nuestro peregrinar en busca del arte de la contemplación en Quisqueya, Republica Dominican...
-
José Ramón López Lora. Hurgando en un escritor que habita...
No hay comentarios:
Publicar un comentario