El blog Espejos y sombras, les trae la mirada del poeta dominicano Fausto Aybar sobre la obra poética "yo, universo", de la escritora y poeta argentina Blanca Salcedo. De esta forma se crea un puente de difusión y solidaridad poética en el quehacer literario de Latinoamérica. .
yo, universo
Blanca Salcedo
Una voz que nos desangra y nos satura.
Por. Fausto Aybar (Lector)
En la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2025, donde la lluvia
y las palabras rondaban por cada rincón de la Plaza de la Cultura, tuve el
privilegio de conocer a la escritora y poeta argentina Blanca Salcedo. De sus manos
recibí su libro de poesía “yo, universo”; un ejemplar pequeño, coqueto y de una
gran carga poética.
A primera impresión, podría pensarse que está orquestado en dos voces,
pero es una sola voz construida en cuerpo y espacio. Es una poética de lo
mínimamente breve, de lo sugerentemente eclipsado; de la estética versificada
del sufrimiento.
Blanca Salcedo, poeta marcada por el existencialismo, nos invita en su
primera parte, «yo», a una inmersión por su versar:
multiplicada
sangro
…y el camino no termina.
Luego, en su segunda parte, «universo», nos trae de retorno y deja
tatuada en nuestra voz la suya:
Cuando encuentre mi ser en un punto
Volveré a ser universo.
No son dos poemas independientes; son un solo cuerpo. El primero es el
grito desgarrador; el segundo, lo perpetuo: el retorno como acto de liberación.
La poesía no es confort, es ruptura del canon, es un ente contestatario;
por eso la poeta nos entrega estos versos como fiel ejemplo de su quehacer
literario:
una sola boca
y tanto grito
manos que aletean
en el cielo vacío
En este poema ya no es solo su voz, es la voz de todos; se desprende del
«yo poético» y aflora el «yo, universo». Es el dolor surcando un mundo
desesperanzado, es el dolor hilado en palabras.
La micropoética de Blanca Salcedo es de extenso aliento. Es poesía que
emana de las entrañas del desgarro existencial del ser, como se aprecia en este
poema de la página 27:
no puedo tocarme el rostro
se me clavan las máscaras
…y sangro
Y sigo leyendo; en la página siguiente me detengo y, absorto, leo:
coso con agujas convexas
este corazón que sangra
su ausencia en la semilla
Entonces me pregunto: ¿es la voz de ella o es la voz de la humanidad que
ha habitado su palabra para reencontrarse en sí misma?
a pesar de los dioses
…permanezco
el universo es un punto
en el cual desaparezco
En definitiva, yo, universo, no es un poemario de lectura de un solo
sorbo; es un libro para volver siempre. ningún poema tiene final y el libro en
si solo es un poema. Entonces, podemos concluir diciendo que; la poesía tiene
la virtud de no dejarnos morir para siempre. Porque los versos de “yo, universo”
de la poeta Blanca Salcedo retumbaran eternamente, aunque seamos polvo.
ante tanto cielo cercenado
indemnizo mis palabras


1 comentario:
Gracias, Fausto. En un honor tener un lector como tú. Cariños
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