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jueves, 8 de abril de 2010
DORMIDO EN PASCUA
Aullará seis veces la bestia
ante que la humanidad despierte
de esta pesadilla iracunda.
Seis gotas de sangre mancharan
de odio el oasis de los peregrinos
del silencio, mas seis palabras reventaran
en la soledad de verbo, y una jauría irreverente
se postrara en la piel mutilada.
Y aquí, ángeles crucificados,
pidiendo a voces mirar al suelo
porque sólo el cielo es de Dios.
Sólo el dedal de inmaculada plenitud
puede filtrarse en este prisma de luz.
Aullará seis veces la bestia, mas la horca
no aliviara el alma traicionada.
Seis veces no bastarán para que las manos
limpien este metal corroído,
flagelado, por una oscura voluntad.
Aullarán no se cuantas veces
los hombres, no se si de miedo,
no se si de impotencia, pero aullarán,
aullarán tanto que sólo Dios podrá
percibirlos, mas no indultarlos.
Fausto Aybar
! OH POESÍA ¡
¡Oh poesía!
¡Oh poesía!
Tierna y conflictiva poesía,
déjame vestirme de carne,
de carne que se diluye en el tiempo,
déjame romper esta fría e inhóspita
estatua de barro, tan sólo enrédame
en la bella podredumbre del torso lacerado.
!Oh poesía¡
Bella y estrafalaria poesía,
déjame sacar de gorgota tus raíces
déjame ser la sangre que fructifica
las laderas de la tierra envejecida,
tan sólo ahógame en el grito de esta
gárgola enajenada por la utopía.
¡Oh poesía!
Angelical y esquelética poesía,
ven, y rompe esta muralla de olvido,
ven vestida de gloria, pero ven.
Ven vacilante, abnegada, ven entre el lodo
de los rumiantes vespertinos, mancha de un sólo
salivazo la túnica traidora, excomulga a los blasfemos.
¡Oh poesía!
Burocrática y anárquica poesía,
ven, corroe las vísceras de este reloj mugriento,
aniquila este último bastión de oraciones insurrectas,
tan sólo ven, ven en la viscosidad de esta invisible soledad,
pero ven, y has de tu grandeza, la pequeñez
de estos duendes dormidos, de estas mariposas furtivas.
Fausto Ant Aybar.
domingo, 28 de febrero de 2010
EL CONDENADO
La silla esta recién pintada, el carcelero subraya en el calendario; el día 6 del mes de Abril. Hay una jeringa sobre la mesa, alguien la toma, entres los agujeros los rayos de sol imitan la libertad, comienza a circular el veneno entre sus venas, se dilatan sus ojos, el corazón, concéntricamente calla, en el cementerio de la calle del polvo una cruz eructa gloria, el alma despavorida, habitará en otro cuerpo.
Fausto Antonio Aybar
miércoles, 17 de febrero de 2010
EN LA LUZ DE LA CARNE
Bajo esta sombrilla, dos cuerpos,
una lluvia invisible y voraz, las huellas
que ya no están, aletean luciérnagas
y mariposas por no claudicar.
Bajo este cielo, hileras de santos,
enlodando el sendero donde se refugian
los ángeles, dos centuriones dormidos
en la orfandad de la luz
Bajo este carne, una sombra
pintada de asombro, una madre se
arrodilla ante el hijo, una flor
dormida en el libro.
Bajo esta luz, tú, el unicornio
que habita en mis sueños, la muchedumbre
ingerente, imperfecta, quizás yo, diluyendo
el olvido.
Fausto Aybar
IMPERFECTAMENTE HUMANO
IMPERFECTAMENTE HUMANO
Oxilón
Oxilón recorrió cincuenta mil años luz y traspasó un
centenar de galaxias. Estaba exhausto. A la distancia distinguió una esfera
líquida y se asomó cautelosamente; él provenía de la undécima nebulosa de
Akala. Recorrió minuciosamente cada rincón de aquella esfera y, para su
sorpresa, oyó que se llamaba Tierra.
Oxilón tenía una encomienda, pero antes debía realizar
unas pesquisas sobre sus habitantes. Pudo notar que el lugar era de una gran
riqueza; tal vez su diseñador tan solo cometió un error; sus pobladores. Ellos
se destruían entre hermanos. Notó que hombres de guerra recibían papeles de paz
y que todos sus conocimientos eran para resguardar sus miedos. Él, en la
fluidez del misterio, se ocultó
en su invisibilidad para huir de aquella plaga.
Para sorpresa de Oxilón, vio que lloraban. Se
preguntó: «Si lloran, ¿por qué matan?». Porque para él, la muerte era una
imperfección del universo. Entonces, se retiró a otra galaxia en busca de un
nuevo planeta; ya no existía una excusa para la invasión.
Evelyn Ramos Miranda: la poesía al filo del verso.
Me sumerjo, emerjo de Al filo del vuelo, de la poeta Evelyn Ramos Miranda. Al escudriñar en la poética de este libro de la autora domini...
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José Ramón López Lora. Hurgando en un escritor que habita...
