IMPERFECTAMENTE HUMANO
Oxilón
Oxilón recorrió cincuenta mil años luz y traspasó un
centenar de galaxias. Estaba exhausto. A la distancia distinguió una esfera
líquida y se asomó cautelosamente; él provenía de la undécima nebulosa de
Akala. Recorrió minuciosamente cada rincón de aquella esfera y, para su
sorpresa, oyó que se llamaba Tierra.
Oxilón tenía una encomienda, pero antes debía realizar
unas pesquisas sobre sus habitantes. Pudo notar que el lugar era de una gran
riqueza; tal vez su diseñador tan solo cometió un error; sus pobladores. Ellos
se destruían entre hermanos. Notó que hombres de guerra recibían papeles de paz
y que todos sus conocimientos eran para resguardar sus miedos. Él, en la
fluidez del misterio, se ocultó
en su invisibilidad para huir de aquella plaga.
Para sorpresa de Oxilón, vio que lloraban. Se
preguntó: «Si lloran, ¿por qué matan?». Porque para él, la muerte era una
imperfección del universo. Entonces, se retiró a otra galaxia en busca de un
nuevo planeta; ya no existía una excusa para la invasión.
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