HABLAR DE VOZ, HUMILLACION DEL ALMA
Dijo la voz;
Yo soy el tiempo,
soy el tragaluz que centellea en el horizonte,
soy de la gota de agua, la única resistencia de la muerte,
mas nosotros, nómadas de las noches, yacíamos en
las laderas del silicio.
Dijo la voz;
Yo soy la carne,
soy el dolor de las almas perdidas,
soy hambre divagando entre tus labios,
mas como reptiles inmundo, poco a poco
devorábamos el futuro
Dijo la voz;
Yo soy la vida,
soy quien germina aunque el aliento fallezca,
soy el árbol que la blasfemia no toca,
tan solo soy el sedero donde germinan las luciérnagas,
mas nosotros redimidos nunca, humillados siempre.
Dijo la voz;
Yo soy el hombre,
el tiempo, la carne, la vida,
soy el arco iris de los ángeles caídos,
el eclipse que ahuyenta los lagartos,
mas en nosotros reventaran las palabras,
como lanza de verbos por nacer.
Fausto Aybar
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lunes, 23 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
EN EL REGAZO, UNA GOTA DE SANGRE
EN EL REGAZO, UNA GOTA DE SANGRE
Se abren las puertas, infinitas son las sombras,
las cadenas revientan de tanto dolor, y puedo
oler esa gota de sangre que los siglos indeleblemente
han guardado.
Se abren las puertas, hay cruces oxidadas,
y caemos hincados frente a ti, es largo el sendero,
reflexivamente las oraciones nos consumen, y al parecer
navegamos entre los colores invisibles de tu silencio
Se abre el costado, brotan de nuestras espaldas
los recónditos hematomas del tiempo, las lenguas
carcomidas, no vomitan ecos, y en el regazo, una
gota de sangre hace emerger el llanto.
Se abren las puertas, los traidores no vuelven
de las sacros santas palabras, caen a sus pies las horcas
del ruin, no hay canto mudo del animal noble, solo la gota
que paulatinamente recorre nuestras memorias.
Fausto Aybar
Se abren las puertas, infinitas son las sombras,
las cadenas revientan de tanto dolor, y puedo
oler esa gota de sangre que los siglos indeleblemente
han guardado.
Se abren las puertas, hay cruces oxidadas,
y caemos hincados frente a ti, es largo el sendero,
reflexivamente las oraciones nos consumen, y al parecer
navegamos entre los colores invisibles de tu silencio
Se abre el costado, brotan de nuestras espaldas
los recónditos hematomas del tiempo, las lenguas
carcomidas, no vomitan ecos, y en el regazo, una
gota de sangre hace emerger el llanto.
Se abren las puertas, los traidores no vuelven
de las sacros santas palabras, caen a sus pies las horcas
del ruin, no hay canto mudo del animal noble, solo la gota
que paulatinamente recorre nuestras memorias.
Fausto Aybar
jueves, 21 de abril de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
SILENTE ORACIÓN (POEMA)

SILENTE ORACIÓN
Solo,
arrodillado, la madera no hiere mi llanto,
cuatro lunas de cristal, gotas de sangre que
traspasan la historia, ya no hay costillas que
pretendan estremecer el olvido.
Solo,
desnudo, las oraciones vuelven del sendero
inequívoco de estos labios nauseabundos, vuelvo
la mirada a mis sombras mas cercanas,
y puedo oler en la oquedad tu presencia.
Solo,
sin mas de dos silabas, ángeles
atrapados en el vitral, hostias diluidas
en las espesas lenguas de una noche sin final,
preámbulo de una lagrima, estación del amor.
Solo,
arrodillado, desnudo, cuantificando
plegarias, desenterrando dudas, crónicamente
el reloj duerme, los ademanes se confunden, y vuelvo
la mirada hacia el madero, y una luz me perfora el alma.
Fausto Antonio Aybar.
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